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    October 31

    Primera semana superada

      
    Bueno nois/noies!!!
     
    La primera semana de trabajo en las Inglaterras se puede decir que ha ido bastante bien. A ver qué tal la próxima...
    Por lo pronto ahora mismo me voy a la ducha y luego a ponerme mona... Que me voy a London!!!!!!! Sonrisa
    October 28

    ¡¡¡Comienza la aventura inglesa!!!

     

    Lunes 27-10-2008

     

    Hoy ha sido mi primer día de curro en England y, como es habitual en estos casos, no he pegado ni chapa en todo el día. En realidad hoy ha sido la toma de contacto. He venido al centro de GA-UK, en Grays, para conocer a la gente y poco más. Supongo que mañana en Cranfield ya entraremos más en materia. ¡Ya tengo ganas! Esto de estar parado es muy aburrido. Aunque a decir verdad mi vida en las últimas tres semanas no se puede calificar precisamente de aburrida.

    Y tengo que decir que mi pequeño Laion sigue portándose como un campeón después de casi 14000 km juntos… ¡y que dure!

    Como me aburro y no tengo nada que hacer, ya que no tengo permisos para entrar en nada ni tengo nada que consultar en este momento, se me ha ocurrido retomar esta vieja costumbre abandonada de escribir la crónica de mis aventuras. No son tan interesantes como los viajes a los bajos fondos del Mister pero al menos nos entretendremos un rato. El problema es que me cuesta ponerme pero cuando me pongo… ¡no hay quien me pare! Bueno, ya intentaré no hacerlo muy largo. Y si no pues nada, cuando os canséis de leer paráis y yatá! Jejee!!

     

    En principio no las tenía todas con lo de recorrer toda (o casi toda) Francia en un día, pero bueno, después de las tropecientas idas y venidas de los últimos tiempos, ya puestos ¡¡se va donde haga falta!! Todo es ponerse. Y la verdad es que al final no fue para tanto. Además unos amables gendarmes gabachos con su radar móvil se encargaron de romper la monotonía del viaje ¡¡Joe, si tampoco iba tan rápido!! Pero bueno, cosas que pasan… Para entonces ya estaba a poco menos de la mitad del recorrido y en esas aproveché para hacer la parada del día, repostar y echar un bocao para reponer fuerzas.

    Como podéis suponer la segunda parte del viaje me la tomé con más calma. Por fin poco antes de las 6 de la tarde llegué a Calais, me instalé en el hotel, me fui a cenar por ahí y luego a dormir pronto… Unas ocho horas y media en total desde Toulouse más la hora de la parada.

     

    El domingo por la mañana cogí el barquito para Dover. En principio la salida estaba prevista para las 9:50 pero decidí ir con tiempo contando con la más que probable posibilidad de perderme. TomTom es fantástico pero es que hay cosas que no tienen solución. Jejee!!

    Pero… ¡sorpresa! Llegué al primer intento y encima no me acordaba de que habían cambiado la hora, así que “me colé” en el ferry de las 7:50. ¡Menudo madrugón!

    Del viaje en barco poco puedo contar. Hacía un tiempo de perros y me mareé, para variar. Los barcos y yo no nos llevamos muy bien. ¡Menos mal que el trayecto no era muy largo! Y para rematar la faena los señores de la aduana me registraron a la salida. ¡Mira que había gente! Pues me tuvieron que parar a mí. Aunque no me extraña porque que llevaba el coche que más que un coche parecía un puesto del mercadillo. Pos nada, allí estuve un rato contándoles mi vida y explicándoles que todo lo que llevaba era para uso personal y que no llevaba drogas ni nada raro. La cosa fue bastante rápida y en cinco minutos me “soltaron” y… ¡a empezar la aventura por la izquierda!

     

    Cuando por fin salí a tierra firme llovía, había una niebla terrible y no se veía absolutamente nada. ¡¡¡Qué miedooorrr!!! Pos nada, estrené mis faros antiniebla y enfilé hacia casa de la Pani en Rochester. La niebla cerrada duró poco (¡menos mal!) y en menos de una hora estaba en Rochester.

    Después de los apuros que pasamos en Escocia creía que sería mucho peor lo de conducir por la izquierda ¡pero tampoco es para tanto! Con el coche español no hay problema de cálculo de distancias y cambio de marchas como con el inglés. Salvo por algún problemilla de visibilidad que se soluciona girando la cabeza (eso lo descubrí tras un pequeño susto)… por lo demás, al menos de momento, bastante bien. ¡¡Mientras no me despiste y me vaya para el otro lado…!!

     

    La cosa es que el lunes, usease hoy, tenía que venir a trabajar a Grays, a media hora de Rochester y a dos horas y pico de donde voy a vivir, así que pensé que lo mejor era quedarme a dormir en Rochester. Pero claro, tenía que descargar y organizar un poco la mercancía. ¡Tampoco era cuestión de ir por ahí paseando mis pertenencias a la vista de todo el mundo!

    Así que hablé con el casero y por la tarde fui a dejar las cosas a mi alojamiento provisional (el “definitivo” no está disponible hasta el día 1) en Clapham, al norte de Bedford, a doscientos y pico km. de Rochester. Pero bueno, ya puestos…

    Parece que a estos ingleses les da últimamente por hacer obras y cambiar las carreteras de sitio y claro, el pobre TomTom se volvía loco, pero al final conseguimos meternos en la M25. Al poco rato un motorista se cayó justo delante de mí (bueno, delante del coche que iba delante de mí) y no me lo llevé por delante de milagro. El coche de delante dio un volantazo y luego paró en seco, y yo hice lo mismo ¡Menos mal que no íbamos muy rápido! Estos últimos días el destino se empeña en enviarme mensajes sobre lo peligroso que es correr con el coche ¡Habrá que hacerle caso! J

    La señora del coche de delante y el grupo de motoristas que iba con él corrieron a socorrerle. Yo miré hacia atrás y vi que había un montón de gente alrededor y que el chaval se levantaba, así que en cuanto pude reincorporarme a la marcha me fui.

    El resto del viaje hacia Bedford salvo por el atasco a la entrada de la autopista a Luton y los doscientos mil puntos de obras en la carretera transcurrió con normalidad. No se cayó nadie más, ni me pusieron ninguna multa, ni cayó ningún meteorito, ni nada digno de mención.

    La vuelta a Rochester después de la primera fase de la tercera parte de la  mudanza (¡¡¡¡¡¡¡estoy de mudanzas hasta el moñoooo!!!!!!!!) fue bastante tranquila. Caía (o más bien flotaba, o se elevaba, o vete a saber) esa cosa que moja pero que no es lluvia, tan típica por estos lares, era completamente de noche y alguno debió de acordarse de toda mi familia al cruzarse con mis focos de xenón orientados para conducción a la derecha, pero por lo demás bien. A ver si un día de estos les pongo las pegatinas esas… No me gusta demasiado conducir de noche, y si puedo lo evitaré, pero por si acaso…

    Resumiendo, que mi iniciación como conductora de izquierdas no ha ido mal del todo. Unos 500 km el primer día, con lluvia, niebla, accidente, noche… Vamos, que he pasado el examen completo ¡no se puede pedir más!

     

    Después de esto he llegado a la conclusión de que si las cosas se tuercen… ¡siempre queda la opción de meterme a camionero! J J J

     

     

    Miércoles, 29-10-2008

     

    Son las nueve de la mañana y hoy es mi segundo día en Cranfield.

    Todavía no tengo conexión a Internet (salvo la de la sala wireless) ni los permisos y mil historias requeridos para poder trabajar en condiciones. Mejor tomárselo con filosofía. Esto es normal los primeros días, y más en esta casa donde la burocracia está presente en cada paso. ¡Al menos tengo la tarjeta para la máquina de café y la cantina! Cosa importante… Y el jefe, un tío muy majete, me ha prestado su pase para que pueda moverme libremente por aquí.

     

    He llegado un cuarto de hora tarde y me he perdido el mini meeting de la semana. ¡Vaya, para una cosa que tengo que hacer…! El problema ha sido que no contaba con la media hora extra que me ha costado quitar el hielo de los cristales del coche. ¡Es que no se veía nada! Esos pequeños detalles de la vida cotidiana por estas latitudes… Ya me iré acostumbrando…

    Ayer cuando salí del trabajo estaba todo oscuro y nevaba muchísimo. No veas la comedia que hice para encontrar la salida… ¡¡¡y para salir!!! Esto de tener el volante al otro lado es un poco fastidioso a veces. La visibilidad era bastante mala (y mi orientación todavía peor, pero eso no es nuevo) y me metí por un caminito estrecho que no tenía salida. Ale, pues marcha atrás… Después de hacer unas cuantas maniobras a lo Carlos Sainz (¡y sin caerme al estanque! ¡¡Jejee!!) y dar unas cuantas vueltas por los alrededores conseguí por fin encontrar la salida… pero todavía faltaba la segunda parte: salir.

    El botón para pulsar estaba al otro lado, como era de esperar, y yo no me coloqué demasiado bien, todo hay que decirlo… Tuve que salir del coche para pedir que me abrieran pero en el tiempo que tardé en volver a entrar se volvió a bajar la barrera. ¡Y una cola tremenda esperando detrás! ¡Menuda comedia! Los de atrás debieron pensar: ¿De dónde ha salido esta dominguera del volante?

     

    Es curioso. Es verdad eso que dicen de que en esta fantástica isla llueve y nieva en todas las direcciones. Por más que cambiara de dirección, que lo hice (las carreteras de Bedfordshire tienen de todo lo que se puede tener para entretener a un conductor que huya de la monotonía: curvas cerradas, cambios de rasante, puentes por donde sólo cabe un coche…) la nieve todo el rato venía de frente. Estaba pensando en comprarme un paraguas (no uso nunca porque cuando no llueve me molesta y siempre me lo dejo olvidado por ahí) pero ¿para qué? ¡Si me voy a mojar igual!

     

    Las instalaciones de la empresa en Cranfield son bastante curiosas. La parte exterior parece un parque japonés, con estanques, plantas flotantes, patos y cisnes (tanto reales como de adorno) y puentecitos de madera sobre los estanques. Y si encima coincides con algún grupillo de japos paseándose por allí, que hay unos cuantos… Vaya, que se deben sentir como en casa. La verdad es que está bastante chulo. 

     

    La zona del café también mola. Hay un peaso cafetera “de lujo” en medio de un rellano rodeada de mesitas altas… ¡y encima funciona! Además el café es bastante mejor que cualquier café inglés que te dan por ahí… ¡¡¡que mira que es malo!!! Dicen  que la comida de la cantina tampoco está mal. Hoy lo comprobaremos… Ayer me fui a comer con mis compis de Grays (que vinieron de visita) a un restaurante que hay por aquí cerca, en medio del bosque, donde tienen la carne expuesta y te la cortan a peso. ¡Me comí un trozo de solomillo de ternera escocesa que estaba de vicio! Además aprendí el término “blue” (lo que va justo antes de “rare”, muy importante J).

     

    Pos nada, eso es todo por ahora. Continuará……………………………………..